Abandonado lejos de lo que alguna vez fue mi reino, mi mayor conquista, arrastrado por las tormentas del desierto estoy ahora en la frontera del terreno de caza de las águilas, antiguas enemigas a quienes yo mismo vi sucumbir ante mi ejército ahora miran campantes desde los tejados de su selva de cemento hacia abajo como si la muerte de su gente no significara nada ante la oportunidad de verme retorcerme de dolor; su mirada no se despegaba de los más leves movimientos, mi forzosa respiración formaba en sus rostros gestos de alegría que combinadas con aquellos ojos que expulsaban unas asquerosa hostilidad que produciría un repugnante miedo a otro de mi especie no hacían nada más que motivar mi deseo de sentir nuevamente la caída de esos pájaros en el concreto. Las horas pasaban y cada vez más águilas se situaban a observar el espectáculo, el chisme se esparcía como una plaga de langostas en un cultivo, una plaga que ansiaba devorar todo lo que tuviera por delante, llego el punto donde no podía distinguir un enemigo del otro, empezaron a llegar rezagos de las tropas de vanguardia seguidas de los imponentes campeones que apartaron a la multitud y no significaban más que por fin habían decidido que hacer conmigo y yo por fin decidí que hacer con ellos. Como si una celebridad se tratase se formó un pasaje en tierra para un anciano que reconocí muy bien ya que portaba en mi sombrero una de las plumas que antes formaban parte de los que solía ser un ala, se acercó y como si quisiera que los mismo infiernos escuchasen sus palabras se dirigió hacia mi
Anciano - Antiguo general del imperio de las ratas, esclavo del sueño carmesí y asesino de mis hijos, hermanos y camaradas… Helios. Nosotros el consejo del ala negra hemos determinado en conjunto de tu antigua mesa de compañeros tu sentencia definitiva, tu existencia no significa más que un peligro para todo ser vivo, no importa cuánto te merezcas la tortura por la que pasas y aún más. Esta noche bajo las garras de mis nietos quienes perdieron a sus padres bajo tu deseo de violencia serás abierto y ofrecido a los cielos para dar descanso a quienes perecieron en la guerra. Guardia llévalo al anfiteatro.
Tras esas palabras mi sangre no hacía más que hervir por la furia, mi gente no solo me había traicionado sino que había perpetrado con los enemigos, todo mi legado mis luchas no habían servido para nada, grite lo más fuerte que pude para que todos escucharan.
Helios- Viejo, sigues vivo porque mi espada había perdido filo con los huesos de tus hijos, es verdad cada segundo que siga vivo es un segundo menos de vida para vos y cada rata de mierda que me haya traicionado, yo helios heredero del sol recuperare lo que es mío por derecho, cada centímetro de estas tierras aunque tenga que hacerlo solo ¡El sueño carmesí me guiara hasta tu cuello!
Tras esas palabras se dio la vuelta por donde vino seguido de una gran parte de los mirones, pero no todos serían tan tolerantes con darme unas horas más de vida, algunos se quedaron y esperaron a que el guardia llegara a recogerme y llevarme a mi tumba, aunque lamentablemente no bajo solo, había llegado el momento de moverme.
Guardia – Rata, el anciano ha hablado pero todo ser vivo sabe que tus amenazas son tan fiables como el amanecer, nosotros mismo acabaremos con tu vida, si somos juzgados por desacato seguiremos siendo héroes por devorar tu cabeza.
El guardia me tomo entre sus garras y volo hacia las nubes a una velocidad que distorsionaba mi visión y me lanzo hacia el piso como si no fuera mas que una bolsa de carne, otras aguilas volaban ala misma velocidad para agarrarme y volverme a lanzar , podía escuchar claramente con cada caída como
EN CONSTRUCCION
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